Teffi es el seudónimo de Nadezhda Aleksandrovna Loibiskaya, una escritora rusa nacida en 1872 y fallecida en París en 1952. Teffi fue una autora satírica, poeta, dramaturga y traductora, con una trayectoria literaria que la llevó a ser reconocida tanto por el zar Nicolás II como por Lenin, un hecho curioso dada la fuerte división política de la época. Su obra refleja una visión aguda y crítica de la sociedad rusa, especialmente en los años previos y posteriores a la Revolución de 1917.
Teffi publicó su primera obra en 1901 y se convirtió en una destacada figura de la literatura satírica rusa. Durante las revoluciones, apoyó en un principio el movimiento bolchevique y escribió para revistas de la época, como Satirikon, donde colaboró con otros autores notables como Gorki. Sin embargo, con el tiempo se desilusionó del nuevo régimen y en 1919 abandonó Rusia bajo el pretexto de una gira teatral. Su huida la llevó a Ucrania, luego a Turquía y finalmente a París, donde pasó el resto de su vida en el exilio.
Un abogado de moda es uno de sus relatos satíricos más significativos. Cuenta el desarrollo del juicio a un periodista que es acusado de publicar algo ligeramente inconveniente acerca de la duma o parlamento ruso. Aunque al principio cree que se trata de un asunto menor, la precaución lo lleva a contratar un abogado a pesar de que el caso, aparentemente, no lo requería. Su esposa y amigos lo toman con humor, sin imaginar lo que está por ocurrir.
Todo se empieza a torcer cuando el abogado se acerca al acusado, antes de comenzar el juicio, y le dice:
«Le he echado un vistazo a su caso, dijo y añadió con un gesto sombrío, valor»
Y es que el abogado, lejos de ayudarlo a resolver el caso de manera discreta, acaba por convertirlo en un mártir de la revolución.
A través de un discurso cada vez más grandilocuente, el abogado presenta al acusado como un verdadero héroe revolucionario, dispuesto a morir por sus ideales. La situación, que comienza de manera ligera, se transforma en un caos cuando el juez, sorprendido por la retórica del abogado, decide imponer la peor sentencia posible. Lo que en un principio parecía una simple multa se convierte en una condena a muerte. El periodista, totalmente desconcertado, se desmaya al escuchar la sentencia, mientras que sus amigos, que habían sido expulsados de la sala, no entienden cómo algo tan simple pudo acabar de esa manera. En un giro final lleno de ironía, el abogado, en lugar de preocuparse por la condena de su cliente, se interesa más por cómo la prensa ha cubierto su intervención y si su discurso ha sido correctamente citado.
El cuento es una sátira del sistema judicial ruso, evidenciando cómo la justicia podía ser arbitraria y estar sujeta a las circunstancias políticas del momento. También es una crítica a la Revolución Rusa, en el sentido de que muestra cómo la retórica revolucionaria podía llevar a extremos ridículos e incluso trágicos. Teffi se burla del tipo de abogados que buscan más notoriedad que justicia, presentando al protagonista como alguien más preocupado por su propia imagen que por la vida de su defendido.
Uno de los aspectos más interesantes del cuento es el manejo del ritmo narrativo. La historia se construye con un crescendo en el que cada escena suma elementos que aumentan la tensión y la exageración. Comienza con un tono ligero y cotidiano, para luego avanzar hacia el absurdo, hasta llegar a un clímax completamente desproporcionado. Este tipo de progresión es clave en la construcción del humor satírico y es una técnica que Teffi maneja con gran habilidad.
El humor en el cuento no solo proviene de la exageración, sino también de la ironía. El abogado, en su intento por hacer una gran defensa, termina consiguiendo el peor resultado posible. El juez, que en un principio solo quería cerrar el caso con una advertencia leve, acaba imponiendo una pena extrema debido a la presión del discurso. El acusado, que no tenía ninguna intención de ser un revolucionario, termina siendo condenado como si lo fuera. Este juego de contrastes entre expectativas y resultados es lo que genera la comicidad de la historia.
Más allá del humor, el cuento también plantea una reflexión seria sobre los peligros de un sistema judicial arbitrario y la facilidad con la que una persona puede ser arrastrada a un destino que no busca. También puede interpretarse como una advertencia sobre los excesos del discurso político y la forma en que la propaganda puede distorsionar la realidad, convirtiendo a individuos comunes en héroes o villanos según la conveniencia del momento.
En conclusión, Un abogado de moda es un excelente ejemplo del talento de Teffi para la sátira y la crítica social. A través de un relato aparentemente ligero y cómico, logra exponer las fallas del sistema judicial y los absurdos del contexto político de su época. Su estilo narrativo, basado en la acumulación progresiva de absurdos y la ironía, convierte el cuento en una pieza de gran impacto. La historia es un recordatorio de cómo la justicia puede ser manipulada y cómo el poder de las palabras, en manos equivocadas, puede cambiar el destino de una persona en un abrir y cerrar de ojos.