1. Encuentra un tema que te interese.

    Encuentra un tema que te interese y que sientas que debería interesar a los demás.

  2. No divagues.

  3. Sé simple.

    Dos grandes maestros del lenguaje, William Shakespeare y James Joyce, escribieron frases casi infantiles cuando sus temas eran de lo más profundo.

  4. Ten valor para recortar.

La regla podría ser la siguiente: si una frase, por excelente que sea, no ilumina tu tema de alguna manera nueva y útil, táchala.

  1. Suena como eres.

    Tu origen, tu formación o el ambiente en que te mueves dan una pátina especial a la forma en que escribes, no te deshagas de ella.

  2. Di lo que quieres decir.

Escribe con precisión, seleccionando siempre las palabras más eficaces para hacerte comprensible y, por tanto, comprendido.

  1. Ten compasión del lector.

    Leer es un arte tan difícil que la mayoría de la gente no llega a dominarlo ni siquiera después de haberlo estudiado durante toda la primaria y la secundaria, y además exige un tiempo que el lector no puede dedicar a nada más. Dale las gracias por esto último y piensa en lo primero cuando escribas.